Rezension über:

Javier Salido Domínguez: Horrea Militaria. El aprovisionamiento del cereal al ejercito en el Occidente del Imperio Romano (= Anejos de Gladius; 14), Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas 2011, 610 S., ISBN 978-84-96813-62-5, EUR 84,99
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Rezension von:
Antonio Aguilera Martín
Departament de Prehistòria, Història Antiga i Arqueologia, Universitat de Barcelona
Redaktionelle Betreuung:
Sabine Panzram
Empfohlene Zitierweise:
Antonio Aguilera Martín: Rezension von: Javier Salido Domínguez: Horrea Militaria. El aprovisionamiento del cereal al ejercito en el Occidente del Imperio Romano, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas 2011, in: sehepunkte 13 (2013), Nr. 2 [15.02.2013], URL: http://www.sehepunkte.de
/2013/02/21727.html


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Javier Salido Domínguez: Horrea Militaria

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El libro, parte de la tesis doctoral del autor ("Las estructuras de almacenamiento de grano en el Occidente del imperio romano"), es una monografía arqueológica centrada en el estudio de las estructuras de almacenamiento militar en el occidente romano entre época republicana y el Bajo Imperio. Así, a casi medio siglo de distancia de la obra pionera de G. Rickman (Roman Granaries and store buldings, Cambridge 1971), el trabajo de Salido recoge gran cantidad de las novedades aparecidas en las excavaciones de los últimos 40 años y supone, al menos para los horrea militaria de occidente, una actualización de su obra.

El libro consta de cinco partes y 610 páginas, la mitad de las cuales constituyen un corpus con 307 graneros militares estudiados. Además, la obra está ilustrada con 266 figuras, procedentes en su mayoría de las publicaciones expurgadas para realizar el corpus. El volumen se incluye, con el número 14, en la colección de monografías que, con el nombre de Anejos, publica la revista Gladius, dedicada al mundo militar antiguo. Se trata de un trabajo excelente, en la línea desarrollada en los últimos años por la colección que lo acoge.

La primera parte del libro (40 páginas) introduce el tema, con un estado de la cuestión relativo a las estructuras horrearias romanas. También aquí se desarrolla una pequeña disertación sobre el concepto de horreum y otros términos cercanos (granarium, sirus, puteus, cella, etc) en base a las fuentes literarias. Este estudio conceptual viene apoyado por los datos aportados por las fuentes arqueológicas. Sin duda resulta de interés el análisis de las problemáticas relativas a los conceptos utilizados y a definirlos con claridad.

La segunda parte (70 páginas) consiste en un análisis tipológico de las estructuras dedicadas al almacenamiento de grano en ambiente militar (ya sean silos subterráneos o graneros sobreelevados), intentando separar de éstos los almacenes de carácter general o, al menos, aquellos que no han conservado en el tiempo las características o técnicas constructivas que permitan identificarlos claramente como graneros. Para ello se estudian especialmente los materiales constructivos: sistemas de soporte de los pavimentos, paramentos, techumbres, accesos y espacios de servicio además de los espacios consagrados al culto y las manifestaciones religiosas relacionadas con ellos. También con este mismo sentido se dedica un pequeño apartado a los aún relativamente escasos estudios arqueobotánicos realizados en ambiente horreario que ayudan a determinar qué espacios estuvieron claramente dedicados a almacenaje dentro de un edificio. El interés de este apartado radica en la detallada información que se expone sobre las técnicas constructivas, capacidades, dimensiones y otros datos de utilidad para el profesional de la arqueología, quien muchas veces se enfrenta a la incertidumbre de interpretar las estructuras aparecidas en la excavación. Además, el libro orienta sobre la evolución de las técnicas empleadas en la construcción de los graneros, diversas en función de las necesidades del ejército en cada período de tiempo.

La tercera parte (110 páginas) contempla un análisis diacrónico de los graneros, su origen y su evolución. Comenzando por los más antiguos, los graneros de época republicana que circundaron la ciudad de Numantia, el autor estudia sucesivamente los graneros de época augusteo-tiberiana, claudio-neroriana, flavia, trajanea, adrianea, de Antonino Pío, de Marco Aurelio-Commodo, de época severiana y finalmente de época Bajo Imperial (desde finales del s. III a finales del V d.C.). Para cada uno de estos períodos el autor realiza una introducción histórica, seguida de informaciones básicas sobre las características generales y técnicas de construcción comunes a los graneros de esa época: Ubicación, orientación, tipología, dimensiones, técnicas de construcción, accesos y posibles productos almacenados.

La cuarta parte (9 páginas), denominada "Conclusiones generales", está dedicada a resumir las contribuciones que los estudios arqueobotánicos realizados a partir de los restos vegetales encontrados en ambiente horreario pueden aportar al conocimiento de la dieta del soldado romano. En este apartado se agrupan con provecho algunos datos que ayudan en este sentido, aparte de algún error que puede achacarse a un lapsus en la redacción del trabajo (en la página 254 el autor llega a afirmar, en un espacio de 4 líneas, una cosa y su contraria; a saber, que tanto el triticum aestivum como el triticum durum son a la vez trigos desnudos y vestidos). También se resumen, quizá demasiado, algunos aspectos del abastecimiento de alimentos al ejército por parte del Estado.

La quinta parte del libro (255 páginas) consiste en un catálogo analítico de 307 de los horrea militares excavados en el occidente romano, ordenados en cuatro grupos de provincias: Britannia (208 horrea), Gallia-Germania (87), Hispania (11) y Mauritania Tingitana (1). Para cada uno de los ejemplos del catálogo el autor realiza una introducción describiendo la tipología constructiva, los materiales asociados y la cronología del yacimiento, añadiéndose también la planimetría publicada en su momento. Además, se da cuenta de los análisis arqueobotánicos o de cualquier otro tipo que los excavadores hubieran publicado sobre el yacimiento.

Finalmente la bibliografía, bien actualizada, consta de cerca de 1500 referencias, seguidas de un elenco de figuras dedicadas a la planimetría de los edificios, ordenados por grupos tipológicos. Sin embargo se echan a faltar índices de cualquier tipo (de topónimos, de materias, etc.), que hubieran facilitado mucho la consulta del volumen.

En definitiva, el trabajo de Salido permite, a través del estudio de la tipología horrearia militar, progresar en el estudio de uno de los aspectos más importantes del mundo romano: el del aprovisionamiento de grano al ejército. Así, el avance militar romano requirió siempre del establecimiento de bases logísticas y redes de distribución de todo tipo de productos necesarios para las tropas, especialmente y en primer lugar el grano, verdadero carburante de las legiones.

Antonio Aguilera Martín