Rezension über:

Gregory W. Dobrov (ed.): Brill's Companion to the Study of Greek Comedy, Leiden / Boston: Brill 2010, XV + 579 S., ISBN 978-90-04-10963-6, EUR 189,00
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Rezension von:
Claudia N. Fernández
Instituto de Filología Clásica, Universidad Nacional de La Plata
Redaktionelle Betreuung:
Sabine Panzram
Empfohlene Zitierweise:
Claudia N. Fernández: Rezension von: Gregory W. Dobrov (ed.): Brill's Companion to the Study of Greek Comedy, Leiden / Boston: Brill 2010, in: sehepunkte 11 (2011), Nr. 3 [15.03.2011], URL: http://www.sehepunkte.de
/2011/03/18217.html


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Gregory W. Dobrov (ed.): Brill's Companion to the Study of Greek Comedy

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Ciertamente no puede menos que celebrarse la aparición del primer "Companion" dedicado a la comedia griega. Editado por Gregory Dobrov, el volumen satisface con creces las expectativas que un libro de este tipo suele generar, esto es, ofrecer un estudio abarcador - y no menos exhaustivo - sobre las cuestiones más relevantes del tema abordado que al mismo tiempo resulte punto de partida para futuras investigaciones. Y este es, hay que decirlo, el gran mérito de esta empresa, que ha estado a cargo de trece reconocidos especialistas provenientes de universidades anglosajonas y teutonas, cuyos sagaces comentarios y sugerencias bibliográficas en notas al pie motivan a continuar ahondando en un género tan esquivo como el de la comedia griega; al decir de Gregory Dobrov: el más juguetón ("playful") y autorreferencial de los géneros y paradójicamente el más difícil de teorizar (32).

Los tres estadios del género cómico - antiguo, medio y nuevo - son contemplados, y no solo el material totalmente conservado, sino también el fragmentario, con lo cual se evita, hasta donde se es posible, el aristofanocentrismo y menandrocentrismo tan característicos en el estudio de la comedia griega. Aunque prevalece la tendencia a sistematizar una poética del género, al enumerar temas típicos (la edad del oro, la burla al mito, la política, etc.), se advierte sin embargo al lector de que un examen de esta envergadura no representa del todo la diversidad y esplendor de los autores cómicos. Hay casos especialmente difíciles de examinar, como el de la comedia media, conservada en un material totalmente fragmentario y "Janus-headed" (303). Los orígenes del género cómico, en verdad inciertos, tampoco son olvidados. Todo este desarrollo histórico ocupa la segunda parte de la obra, titulada precisamente "History", a cargo de de Ian Storey, Ralph Rosen, Geoffrey Arnott y Stanley Ireland.

En efecto, la obra se estructura en tres partes: la primera titulada "Contexts", la segunda ya citada, y la tercera denominada "Elements". El libro se abre con un capítulo sobre la comedia y su críticos a cargo del editor, que sella lo que será la tónica de esta publicación, no solo un libro sobre comedia, sino también sobre la crítica, una guía crítica - valga la redundancia - sobre la ingente bibliografía que la comedia griega ha generado y que el inexperimentado estudioso de la comedia griega sin duda agradecerá. En un minucioso mapeo metacrítico, Gregory Dobrov establece las alianzas y los enfrentamientos de opinión en un derrotero que abarca desde Platón, Aristóteles y los alejandrinos, pasando por los bizantinos, hasta nuestros días. Este capítulo se complementa con otros dos de la tercera parte, el de Alan Sommerstein dedicado a la historia del texto de Aristófanes y el de Heinz-Günther Nesselrath sobre la transmisión y la crítica textual de los fragmentos. Sommerstein traza el destino de lo que él denomina los "working scripts" (403) de Aristófanes, y Nesselrath precisa las principales fuentes de los fragmentos cómicos para las tres etapas del género, atendiendo a los autores más representativos. Emite una voz de alerta sobre los problemas de las variantes textuales, enumera sus tipos, y brinda ejemplos concretos para ilustrar estas dificultades a la hora de interpretarlos. Este gesto didáctico, para llamarlo de algún modo, es también otro de los logros de muchos de los capítulos del libro.

Precisamente, todos ellos tienen una amplitud que sabe combinar las opiniones personales de cada uno de estos autores - muchos de los cuales han sentado posición sobre los temas que abordan - con el desarrollo generoso de otras perspectivas interpretativas complementarias e incluso opositoras. Un ejemplo es el trabajo de Douglas Olson acerca del significado político de la comedia antigua. Las lecturas de Arnold Gomme, Geoffrey de Ste Croix, Malcom Heath, Jeffrey Henderson, Alan Sommerstein son expuestas en detalle, pero Douglas Olson tiene opinión formada al respecto y la expresa con convicción: la comedia antigua, a su modo de ver, carece de una enseñanza positiva y solo ofrece lecciones no viables, meros escapes de la fantasía. Esa falta de programa político, de compromiso político del héroe, explicaría el poco impacto de la comedia en el día a día de la ciudad.

Hay otra serie de capítulos dedicados al aspecto performativo, ya sea al estudio de los testimonios materiales - vasos, figuras en terracota, máscaras, etc. -, como el de Richard Green, que incluye útiles ilustraciones, o el de Eric Csapo sobre la producción y la puesta en escena, que se ocupa de la arquitectura teatral, la organización de los festivales, los agentes involucrados, tanto actores, autores como público.

Angus Bowie tiene a su cargo la relación de la comedia con el mito y el ritual, un tema ya transitado por él, pero ampliado aquí al género en su conjunto y no restringido a Aristófanes. Bernhard Zimmermann atiende a la estructura y la métrica, tema en el que es uno de los mayores expertos, haciendo hincapié, como siempre, en la repercusión que tiene la manera en que los autores manejan los elementos constitutivos de la comedia y las posibilidades de la métrica en los sentidos de una pieza. Andreas Willi, por su parte, se sigue destacando en el estudio del lenguaje de la comedia. Sus consideraciones no dejan de lado problemáticas metodológicas y pasa revista a temas como la gramática cómica, las variables dialectales y estilísticas y las cuestiones léxicas. Ha optado, además, por concentrarse en autores fragmentarios, logrando así evitar repetir observaciones ya volcadas en sus escritos previos y ofrecer, a cambio, un estudio del todo original para el presente volumen.

La bibliografía responde por cierto al explícito propósito del editor de ser lo más detallada posible. La tarea de la selección bibliográfica, sabemos, no es empresa fácil. Creemos que algunos libros y autores que merecen estar en esta lista han quedado fuera. Nos referimos a los manuales de Luis Gil (Aristófanes, Madrid 1996) y Giuseppe Mastromarco (Introduzione a Aristofane, Bari 1994), o a nombres como los de los estudiosos italianos Diego Lanza, Martina Treu, Simone Beta, o la portuguesa Maria de Fátima Sousa Silva, entre otros. En la nota 4 del capítulo dedicado a Aristófanes (228), donde se citan las nuevas ediciones de Aristófanes, sin duda sorprende la ausencia de la mención de las recientes de Giuseppe Mastromarco y Piero Totaro (Commedie di Aristofane, Torino). Por otro lado debemos destacar que la actualización de la bibliografía llega al punto de incluir material todavía no publicado, como The Cambridge Companion to Greek Comedy (Martin Revermann editor) o Spectators as Producers: The Theater Audience of Classical Athens de David Roselli.

En verdad logra este Companion su pretensión de proveer ayuda y estímulo para explorar el corpus cómico griego. Acoge todos los aspectos de la comedia griega, los performativos, los textuales (filológicos, ecdóticos, literarios, lingüísticos) y los socio- históricos. Aunque el griego no aparece transliterado, las traducciones al inglés permiten el acceso a quienes tengan escaso conocimiento de la lengua griega antigua. Es un libro insoslayable para el estudio de la comedia griega, el primero en su género y difícil será de superar.

Claudia N. Fernández