Rezension über:

Joaquín Ruiz de Arbulo / Rosario Cebrián / Ignacio Hortelano: El circo romano de Segobriga (Saelices, Cuenca). Arquitectura, estratigrafía y función, Cuenca: Consorcio del Parque Arqueológico de Segobriga 2009, 108 S., ISBN 978-84-613-2295-4
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Rezension von:
José Luis Jimenez
Departamento de Prehistoria y Arqueología, Universidad de Valencia
Redaktionelle Betreuung:
Sabine Panzram
Empfohlene Zitierweise:
José Luis Jimenez: Rezension von: Joaquín Ruiz de Arbulo / Rosario Cebrián / Ignacio Hortelano: El circo romano de Segobriga (Saelices, Cuenca). Arquitectura, estratigrafía y función, Cuenca: Consorcio del Parque Arqueológico de Segobriga 2009, in: sehepunkte 11 (2011), Nr. 9 [15.09.2011], URL: http://www.sehepunkte.de
/2011/09/19812.html


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Joaquín Ruiz de Arbulo / Rosario Cebrián / Ignacio Hortelano: El circo romano de Segobriga (Saelices, Cuenca)

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El calificativo de ciudad singular, utilizado por los autores en la "Introducción" de esta monografίa, hace justicia a la importancia que ha ido adquiriendo Segobriga en el panorama urbano de las provincias hispanas del Imperio romano, merced a los resultados espectaculares que viene deparando la intensa actividad arqueológica desarrollada en los últimos años y que ha tenido como colofón el hallazgo del circo romano. Su presencia junto a la del teatro y anfiteatro, ha permitido a Segobriga formar parte del selecto grupo de ciudades dotadas de los tres edificios de espectáculos, constituido por las tres capitales provinciales, al que por ahora, solo puede sumarse Italica y probablemente, Astigi. La intervención de uno de los secretarios personales de Augusto, M. Porcius, en la conversión de un oppidum indίgena en municipium romano, da buena idea del importante papel encomendado a Segobriga por la nueva administración romana con un claro reflejo en su imagen urbana, que borró por completo las trazas del establecimiento indίgena anterior.

Estamos ante una monografίa que consigue un equilibrio perfecto entre el rigor de los datos arqueológicos y la alta divulgación, siguiendo la lίnea de trabajos precedentes agrupados en la Serie Minor de las Publicaciones del Parque Arqueológico de Segóbriga, dirigida a proporcionar conocimiento cientίfico y al mismo tiempo, atender la creciente demanda de información de los miles de visitantes que cada año y en número creciente, frecuentan esa auténtica isla de arquitectura romana en estado puro, como ha sido calificada Segobriga en un trabajo reciente. [1] Con buen criterio, los autores, después de dedicar el capίtulo primero a relatar las circunstancias del hallazgo y la historia de las investigaciones, pensando en el gran público, ofrecen en los capίtulos segundo y tercero, sendas introducciones al modelo arquitectónico, deudor en gran medida del Circo Máximo de Roma, asί como al espectáculo y sus protagonistas. La inclusión de vistas parciales de dos excepcionales mosaicos con representación del Circo Máximo de Roma, tanto en el caso del ejemplar de la villa de Bell·Lloch (Girona), como en el célebre mosaico de Barcelona, proporcionan al lector unas magnίfίcas instantáneas de tan apasionante espectáculo que se complementan mutuamente, pues en el mosaico gerundense se muestran las carceres y la tribuna central del magistrado con la mappa, mientras que el de Barcelona exhibe con admirable detalle los monumentos del euripus. Una cuidada selección de la documentación epigráfica en su mayor parte de carácter funerario, incorpora interesantes detalles sobre la condición social de los protagonistas de los ludi circenses. Con la intención de recoger toda la proyección de este espectáculo en el ámbito social, se incluyen las escenas representadas en cerámicas, como los espléndidos cuencos elaborados en los alfares de La Maja (Pradejón, Rioja) con un desfile de bigas en la arena circense.

El capίtulo cuarto, que es el más extenso de toda la obra, se dedica a documentar la arquitectura del circo segobrigense, deteniéndose en los elementos principales y en los problemas derivados del mal estado de conservación de algunos de ellos, como las carceres o el euripus, hasta el punto de plantear el carácter de obra inacabada para este edificio. La búsqueda infructuosa de la cabecera del circo o la ausencia de un tramo del graderίo norte, abonarίan esta tesis, aunque también es interesante contemplar las variables en la edificación circense apuntadas en el capίtulo 12, que pueden explicar alguna de estas ausencias.

El mejor estado de conservación del graderίo sur con sus 167 metros lineales, permite apreciar la entidad monumental del edificio con un sistema de construcción muy parejo al del circo de Toletum, que por su proximidad geográfica y cronológica, representa el paralelo más directo para el ejemplar segobrigense. En el sector central de este graderίo se sitúa una estructura construida con aparejo de sillerίa, que debίa corresponder a un sector privilegiado de las gradas, que por su ubicación no podrίa identificarse con el tribunal iudicum, aunque los autores no descartan que este sector privilegiado se extendiera hasta alcanzar en su extremo opuesto la citada tribuna de los jueces.

El peor grado de conservación del graderίo norte queda compensado con la localización de una profunda vaguada por la que discurrίa una vίa funeraria a cuyos lados se desarrollaba una extensa área sepulcral, que debió ser expropiada y desmontada en parte para permitir la construcción del sector central de dicho graderίo. La necesidad de disponer de un terreno de al menos 90 metros de anchura y una longitud próxima los 400 metros, exigió una operación de esta envergadura que requirió el terraplenado de la vaguada al mismo tiempo que se elevaba la estructura correspondiente a la cimentación del graderίo. Como detalle interesante, se señala el escaso desgaste de algunas de las estelas recuperadas en la excavación, prueba evidente de que la necrópolis debió estar en uso hasta muy poco antes del inicio de la construcción del circo. Las excavaciones arqueológicas entre 2006 y 2008 han documentado un paisaje de estelas funerarias in situ, junto a otras volcadas o desplazadas a los largo de la vίa funeraria, que constituye una hermosa referencia de lo difίcil que podίa resultar en ocasiones la relación entre la ciudad de los vivos y la ciudad de los muertos. Sobre esta cuestión, los autores dedican unas magnίfίcas páginas en el capίtulo 13.

Otro dato importante procede de la localización de los niveles originales de la arena en la práctica totalidad de áreas intervenidas, constatándose un proceso de colmatación en el sector meridional donde la topografía del terreno describίa un acusado desnivel hacia el Sur y el Oeste. Aquί se ha constatado una alternancia de niveles de diferentes texturas con la clara finalidad de conformar un relleno compacto y a la vez permeable, lo que constituye otro detalle apreciable del grado de competencia de los constructores del circo segobrigense.

La cronologίa, basada en los materiales hallados en los rellenos de nivelación de la arena y en los vertidos realizados sobre la vaguada, se sitúa a comienzos de la segunda mitad del siglo II dC. Esta datación concuerda con la proporcionada por los monumentos epigráficos que quedaron ocultos bajo la arena del circo. Merece destacarse la presencia de una serie de ollas de cerámica depositadas intencionadamente en los rellenos interiores de las carceres y de las celdillas de ambos graderίos. Como hipótesis más plausible se contempla la combinación de un rito fundacional inherente a toda gran obra pública con prácticas de purificación y también expiatorias a los dioses Manes al haberse visto afectado un amplio sector funerario.

La posibilidad de que la construcción del circo de Segobriga no llegara a concluirse, contemplada en distintas partes de esta obra, se aborda en su capίtulo fίnal a modo de colofón. Una cuestión como ésta, tan esencial, habrίa justificado que los autores hubiesen optado por supeditar una publicación como la que aquί se nos muestra, a la obtención de nuevos datos procedentes de trabajos en curso. Sin embargo, como los autores señalan en la última frase de este libro, la importancia y singularidad de este monumento merecίan sin duda esta primera sίntesis. Su generoso esfuerzo ha valido la pena y una vez más, Segobriga ha llamado nuestra atención como afortunadamente, viene siendo habitual en los últimos años.


Nota:

[1] Juan Manuel Abascal / Rosario Cebrián / Markus Trunk: Epigrafίa

José Luis Jimenez